martes, 29 de diciembre de 2009
Muere Balda, el pintor de las fiestas
lunes, 14 de diciembre de 2009
Pronóstico: torero
Murriano y Hebijón, los dos victorinos, le agujerearon las dos piernas, pero él salió triunfador, casi sin poder andar, disfrutando del momento dentro de su dolor. Entró a la enfermería agarrando fuerte los trofeos, sin soltarlos, como si todavía le conectaran con lo que acababa de vivir en la plaza sólo unos intantes antes. "Es la mejor tarde de mi vida. No hay cosa más bonita que el toreo", me decía entre sollozos poco antes de pasar a la enfermería. Su cuadrilla lo abrazaba y todos lloraban. Vestía pantalón vaquero y estaba ensangrentado. Tenía golpes por todo el cuerpo, dos torniquetes y apenas quedaba rastro del traje de torear que vestía a su llegada al patio de caballos dos horas antes. La plaza estaba en pie. Pasó luego un par de horas en la mesa del quirófano. Murriano le regaló un puntazo de 8 centímetros en la cara interna del muslo derecho. Hebijón, al que cortó dos orejas y el rabo, le dejó una cornada de dos trayectorias en el muslo izquierdo, de 20 y 12 centímetros. Su pronóstico: torero. Habrá quien diga que la faena no mereció, por su calidad artística, todos los trofeos, pero ¿qué hacer ante 20.000 personas en pie reclamando los máximos honores para un hombre al que habían pedido que fuera a la enfermería después de su segunda cogida?. Fue una tarde inolvidable, la del 14 de julio de 2006 en la plaza de Pamplona. Antonio Ferrera dignificó la profesión y la Feria del Toro.
A continuación podéis ver un vídeo con un resumen doble: por un lado las imágenes tomadas de un resumen de Tendido Cero y, por otro, las fotografías que José Carlos Cordovilla y José Antonio Goñi tomaron para Diario de Navarra. La música la pone La Pamplonesa, con los pasodobles 'Pamplona, Feria del Toro' y 'Viva el Marea'.
lunes, 30 de noviembre de 2009
Entrega de la Medalla de Oro de Pamplona a la Comparsa de Gigantes y Cabezudos
sábado, 28 de noviembre de 2009
Nerva en el corazón
Viva Nerva, viva Nerva,
San Bartolo es su patrón,
Viva Nerva, viva Nerva
Viva la gente de Nerva,
Por que de Nerva soy yo
Viva Nerva, viva Nerva.
Viva Nerva, viva Nerva,
De corazón y arte llano
Viva Nerva, viva Nerva,
Por que avalan tus honores,
Los poetas, los mineros,
Los músicos y los pintores
lunes, 23 de noviembre de 2009
La Pamplonesa reestrena sede y publica nuevo disco con temas inéditos
El pasado jueves La Pamplonesa inauguró la reforma de su local, el de siempre, el de la calle Monasterio de Irache. Recién cumplidos sus 90 años de vida, la banda municipal cuenta ahora con 435 metros cuadrados (antes tenía 310), con distintas estancias para ensayos, archivo administración, almacenes, aseos, sala de cámara, etc. En la puesta de largo oficial interpretaron tres temas por todos conocidos: El asombro de Damasco, una jota de la zarzuela Gigantes y Cabezudos y el Vals de Astráin (Riau-riau). J.Vicent Egea, director de La Pamplonesa, y Jesús Garisoáin Iribarren, subdirector, dirigieron a los músicos con la batuta. Podéis ver en el vídeo algunos de los momentos de las tres piezas y comprobar, aunque el sonido no sea el mejor, el magnífico estado de forma de la banda. Por cierto, todavía quedan algunas entradas, muy pocas, para los dos conciertos del Teatro Gayarre. El 29 de noviembre ofrecerán un concierto de zarzuela con la novedad incluida de que durante el acto se hará entrega de la medalla de Oro de Pamplona a la Comparsa de Gigantes y Cabezudos. Además, el 20 de diciembre tendrá lugar el tradicional concierto de Navidad, en este caso con temas de musicales. Pero la Pamplonesa no aparca aquí sus novedades. En unos días pondrán a la venta un nuevo disco con cinco temas, todos ellos compuestos por el director J. Vicent Egea, que se titulará Reminiscencias. Pronto anunciaremos cómo y dónde se puede conseguir. Merece la pena y seguró que será un buen regalo de Navidad.
sábado, 21 de noviembre de 2009
Sigue oliendo mal
Lo hemos dicho más veces, aquí y aquí, y lo seguiremos diciendo. En su momento, abril de 2005, se aprobó y firmó por parte del Gobierno de Navarra y el Ayuntamiento de Pamplona un plan trienal para poner en valor el recorrido del encierro por valor de ¡¡¡2 millones de euros!!!!!. Salvo cuatro carteles que no pasan de los 20 euros cada uno, nada más se ha llevado a cabo para cuidar y mimar lo más importante que tiene Pamplona. Parece como si alguien, desde el propio consistorio, quisiera evitar los Sanfermines durante el año. Sigue oliendo mal.
Seguiremos alerta, y lo seguiremos denunciando.
viernes, 20 de noviembre de 2009
La vida como el encierro
Una nueva colaboración de Fermín. Interesante y emocionante.
La vida como el encierro
Siempre hay quien, cuando sucede algo inesperado, sale con la frase de “esto es como la vida”. Massiel cantaba en el Lalalá que todo en la vida era como una canción; casi todo es comparable a la vida, pero, teniendo en cuenta el leitmotiv de este blog, esta vez la comparativa la haré entre vida y encierro, ya que existen bastantes paralelismos.
Empezamos rápido, sin miedo, asumiendo todos los riesgos posibles, sin importarnos el esfuerzo o que crecer sea cuesta arriba. Cuando uno es niño no mide los riesgos, no mira atrás, emprende aventuras que sobrepasan a la racionalidad por el mero hecho de que se ve capaz de hacerlas, como en la cuesta de Santo Domingo. Una velocidad endiablada, un bajar a recibir a la vida, demostrando que poco nos importa lo que espera luego. Y entre envites y esprints van transcurriendo infancia y primera juventud.
Luego llega la primera curva, generalmente en la adolescencia, esa situación que mejor que no te pille a pie cambiado. Normalmente es una decepción amorosa. El desengaño de la que con 15 años creíamos que sería nuestro amor definitivo. Esta curva es peligrosa, porque el ritmo de la vida, de la manada, sigue su curso, y no nos va a esperar ni a perdonar los errores. Lo que si es claro es que te muestra cuáles van a ser las nuevas normas de vida, así que si uno entiende el mensaje le espera un tramo de vida ágil, agradable, y breve.
Mercaderes es la adolescencia y juventud, algunas estrecheces propias de la falta de dinero, los exámenes, los amoríos, pero si uno es consciente de lo que le toca vivir, es uno de los tramos más placenteros. Tiene el fondo y la forma suficiente para afrontar el recorrido, aunque hay que tener capacidad para protegerse cuando la vida no facilite cobijo, pero una vez que se pasan las estrecheces es fácil disfrutar. Pero el tramo es breve, y cuando se acaba, además, se acaba de golpe.
Si uno no está bien situado para su entrada en la vida adulta, la vida, la manada, se lo puede llevar por delante y dejarlo maltrecho. Este cambio nunca es fácil, incluso al principio se ralentiza la vida porque tiene adaptarse a la nueva situación. Se presenta ante nosotros un tramo largo, muy largo, de vida laboral, compromisos, responsabilidades, y la vida, el recorrido, no da demasiadas treguas, ni márgenes de error. Hay que estar pendiente de cualquier movimiento, y saber cuando es conveniente lucirse o retirarse. Tampoco todo depende de nosotros, ya que podemos estar haciendo una carrera memorable, y que alguien nos saque de un codazo; o viceversa, pisar a otros para prosperar en la carrera y acabar trastabillados. Quiero pensar que en la vida, como en el encierro la preparación y la nobleza deben ser elementos necesarios, y ojala que suficientes, pero siempre habrá quien se empeñe en demostrar lo contrario.
En esta parte también hay quien parte con ventaja, o tiene algún privilegio, como los que se incorporan en el punto exacto de la carrera, evitando aglomeraciones, porque conocen a alguien que les cede el portal/la oportunidad, en cualquier caso hay que demostrar la valía. También están los patanes, los que se comen el mundo, y luego, muertos de miedo, ponen pies en polvorosa sin asumir el riesgo ni demostrar capacidades, estos es posible que lleguen a la meta, pero su recibimiento no será bueno… Están los que tienen muchísima suerte o castigan a su ángel de la guarda haciéndole pasar estrés; gente sin preparación, temerarios, noctámbulos…a los que les puede ir bien en la vida/carrera; eso sí, cualquier error tiene siempre muy malas consecuencias.
Después de el tramo más largo, y tras una nueva curva que nos indica un nuevo cambio de recorrido, aparece otro tramo vital, y del encierro, donde el camino es más ancho, está lleno de salidas por si se complica la vida/carrera, hay servicios sanitarios y buenas conexiones con los hospitales… Telefónica es como la jubilación, con sus pros y también sus contras: como ahora, hay demasiada gente, lo que impide el disfrute pleno, toca repartir espacio y recursos; es demasiado breve, y, además se conoce el final, se ve de hecho. Pero es un tramo para disfrutar, conociendo los límites, y sabiendo que la vida/manada viene ya resabiada, y que como nos embista no se andará con bromas.
Y al final aparece el callejón. Estrecho. De obligado paso. A pesar de que cuenta con gateras por si la carrera/vida se complica, una vez dentro se sabe que hay que pasar. Da igual condición, raza, posición…Es el tramo final. El obligado. La despedida…
Eso sí, después nos esperan unos tendidos llenos de aplausos, de amigos que se fueron quedando en el camino y que nos estaban esperando. Unos tendidos que, después del frío mañanero, se templarán a la tarde hasta llegar a arder cuando suenen los clarines y los timbales. No es un mal final.
Al final, la vida es como el encierro, fíjense que este artículo tiene exactamente las mismas palabras que metros el recorrido. 850.
Curioso.