
Los encierros de 2008 fueron los segundos más rápidos de los últimos 25 años, sólo superados por los de 2006. Además, sólo 4 mozos sufrieron heridas por asta de toro, la cifra más baja desde 1998. Todo esto nos obliga a replantear la situación del encierro, hasta hace unos días poco menos que en estado de defunción. Es cierto que siguen existiendo motivos de preocupación por la presencia de decenas de personas que sólo acceden al recorrido para ver el encierro, pero no es menos cierto que ha sido un año bueno porque la masificación se ha distribuido y ningún día ha sido máxima e incontrolable. Tampoco han existido problemas para desalojar las calles y limpiar bien el recorrido, ni se han sucedido altercados como los de otros años en la calle Tejería o Bajada de Javier que retrasaron incluso el comienzo del encierro. Las asistencias sanitarias, efectivos policiales, los pastores, carpinteros y todo el entramado del encierro han vuelto a demostrar que la organización de la carrera pamplonesa goza de buena salud, amén de pequeñas mejoras que podrán introducirse en próximas ediciones. Ni la cercanía de las barracas con los corrales el Gas y de Santo Domingo, una de las dudas de este año para muchos, han pertubado el desarrollo de los encierros. Por cierto, que el antideslizante y la perfecta seleción de los cabestros tienen buena parte de culpa de la rapidez y limpieza de los encierros de 2008.